Relatos

Pausa

Tu mente puede bloquearse en cualquier momento.

No es necesario que sea un día señalado, no tiene por qué estar relacionado con un evento especial. Tan solo es necesario una chispa. Y en el momento en el que esta se enciende, todo lo demás se apaga.

Ya no eres capaz de pensar con claridad. De repente, sientes que tu vida se congela, se detiene. El mundo mantiene su curso habitual, algunas veces pausado, casi siempre acelerado, pero tú eres incapaz de seguir su ritmo. Miras el calendario y no entiendes esa sucesión infinita de días, pues te has quedado anclado en el presente. Y no es que estés consiguiendo vivir el momento, no tiene nada que ver con el mindfullness o el Carpe Diem, el presente no es más que un segundo interminable tras otro, en el que no haces más que tratar de respirar profundamente y mantener la calma. En el que intentas, en vano, pensar en cualquier otra cosa que no sea el detonante de esa chispa, en ese momento en el que te indican que es necesario hacerte más pruebas para descartar un posible tumor.

Y tan solo puedes confiar en esa cuenta atrás que terminará con el resultado de las pruebas. Deseando que, en cuanto llegue, alguien coja el mando y pulse de nuevo el botón de reanudar.

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