Milagros

Vicky no podía entender. Vicky era hermosa y cabrona y estaba acostumbrada a cruzar una habitación con paso firme, jalar de los huevos a quien se le antojara y arrojarlo a su cama sin que le sorbiera el seso. Nunca había tenido que esforzarse para tener con quién coger, y eso a él le daba un poco de lástima, así como le daban lástima los que no Saben lo que se siente al ver una gran ciudad por primera vez porque han crecido en ella, o el que no recuerda lo que es sentirse guapo por primera vez, o por primera vez besar a alguien a quien parecería imposible besar; no sabe de milagros.

La transmigración de los cuerpos, Yuri Herrera.

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